Elena Sempere: “Si no dibujara, me sentiría incompleta”

Triunfar con su primer trabajo. Eso, ni más ni menos, es lo que ha conseguido Elena Sempere con “Crossfire”, de la que está preparando ya un spin-off. Apasionada del dibujo desde siempre e incondicional de Disney, confiesa que aún se pone nerviosa cuando alguien le pide una firma en su obra; pues que se prepare de cara a Expomanga 2016…

 

¿Por qué te dedicas a esto?

Porque me gusta, básicamente (risas). Dibujar ha sido siempre parte de mi vida, y creo que si no lo hiciera, me sentiría incompleta. Es una actividad en la que puedo volcarme totalmente sin presión, y donde a la vez me siento libre y realizada. Dibujar y mejorar es un objetivo que me guía de forma constante.

 

Empezaste, como muchos otros autores y autoras, en el mundo del fanzine. ¿Qué aprendiste en aquella época? ¿Sigues al día en el entorno fanzinero?

Dibujar para el fanzine me puso las pilas para dar forma a lo que hasta entonces eran vagas ideas y cuatro diseños en mi cabeza; comencé a dibujar páginas de cómic en serio y a no demorarme en las entregas. En el último año sí que estoy tratando de ponerme más al día, e incluso plantearme el participar de nuevo.

 

¿Cómo nace “Crossfire”?

Nació hace unos diez años. Hasta ese momento, en mis proyectos, los personajes tardaban mucho en conocerse e interactuar, así que quise crear un dúo de protagonistas que tuviera confianza y camaradería desde la primera página, y tratar ese concepto, romperlo, arreglarlo, para crear una historia donde la relación de amistad y los conflictos en ella fueran el tema principal.

 

Primera obra, triunfo. ¿Lo esperabas?

¡No! La verdad, me emociona muchísimo ver la acogida ha tenido la obra. Cada vez que veo a alguien en un Salón que lo compra y me pide que lo firme, me sigo poniendo nerviosa (risas). Espero que al menos esté a la altura de las expectativas de la gente que lo lee, pero prometo esforzarme para que el próximo sea mejor.

 

Que tu trabajo haya funcionado bien, ¿supone mucha responsabilidad de cara a la siguiente obra?

Sí y no. Es algo que tienes que dar por hecho y tener asumido desde el primer día: si realizas una obra, la siguiente tiene que ser mejor. Me intento convencer de que la práctica constante me hará mejorar y cada vez crearé obras mejores, pero tampoco me relajo con esa idea, tengo que ser muy crítica conmigo misma y hacer un trabajo que realmente vea que es de mejor calidad. Tengo confianza, pero no me servirá de nada si no trabajo duro.

 

¿Cómo ves el mercado del manga nacional?

A nivel de obras que están saliendo y los autores que tenemos, cada vez son mejores y más variados. Hay un catálogo cada vez más amplio, y animo a todo el mundo a que le dé una oportunidad. Pero a nivel de público, aún es demasiado escaso. No se consume lo suficiente para poder producir todo el manga nacional que nos gustaría; en general, los consumidores de cómic son pocos, si lo comparas con, por ejemplo, los de novelas, y no podemos trabajar pensando que realmente “hay mercado”. Es una situación complicada y a veces algo desoladora, pero no por ello hay que dejar de dibujar.

 

¿Referentes principales?

Disney ha sido siempre el principal. Siempre lo estudio, tanto para los diseños como para las historias. En cómic, lo que más he leído siempre ha sido manga; mis mayores referentes son Shirow Miwa (“Dogs”), Narumi Kakinouchi (“Vampire Princess Miyu”) en cuanto a narrativa, Rumiko Takahashi (“Ranma 1/2”) en cuanto a recursos narrativos, y Takeshi Obata (“Death Note”) en dibujo. Los autores de cómic y manga español son un referente muy importante también, tanto en estilo como en aspiración. Los admiro mucho y he aprendido mucho de ellos y de su trabajo. Kenny Ruiz y su obra” Dos Espadas” influyó mucho en que no me rindiera durante el tiempo que trabajé en “Crossfire”.

 

¿Qué puedes contarnos de “Fireball”, spin-off de “Crossfire”?

Fireball es una historia corta que quería dibujar desde que terminé el proyecto principal. Se centra en un personaje secundario que apenas interviene en la trama, pero al que tengo mucho cariño y al que la gente ha dado muy buena acogida. Se trata de Yuiko, una prostituta jovencita y adorable que añade una nota simpática y dulce en un tomo en gran parte oscuro. Me quedé con ganas de contar algo más de ella, explicar la relación que tiene con el protagonista, así que escribí “Fireball” para quitarme la espinita y dibujar algo más divertido y descarado.

 

Un objetivo profesional. ¿Sigue siendo llegar a ser animadora en Disney?

¡Me encantaría! (risas) Pero ya no lo tengo como un objetivo que perseguir sin descanso. Sí me gustaría llegar a trabajar en algo para Disney, ya fuera ilustración, magazines o cómics, pero me doy por satisfecha si puedo seguir dibujando mis historias, trabajar siempre en algo relacionado con el cómic; que pueda dar vida a personajes, sea en el formato que sea. Mi único objetivo es no tener que dejar nunca el dibujo.